pero al fin estoy junto a ella.
Siempre me la he imaginado así: grande con cabello negro, vestido rosado y unas manos tan suaves como para abrazarme y no soltarme jamás.
Ven te la presento, es muy bonita- dijo aquel niño.
Entonces en aquel instante le seguí, y al mirarla me conmoví.
Una lágrima cayó sobre mi mejilla al verle junto a su madre, a la que había dibujado en el piso.
Leslie
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